No hay nada más gratificante para el autor que encontrarse
en una sala rodeado de gente, con ganas de hablar de la obra en la que ha
depositado sus esperanzas. Eso fue lo que ocurrió la pasada semana en
Cantillana (Sevilla). La experiencia tuvo lugar nada más y nada menos que en la
Biblioteca Municipal, acompañado por la Sra. Alcaldesa, Ángeles García Macías.
El acto estuvo presentado por Hermenegildo Sanz Sanz y fue amenizado por
Alfonso Porcel Blanco, a la guitarra, y Rosario Heredia Tirado en la voz. Para
mi es todo un orgullo una situación de este tipo, una gran oportunidad para dar
a conocer mis escritos y poder constatar que, a pesar de los pesares, sigue
habiendo afición a la lectura a través de la letra impresa. De este encuentro
surge el compromiso de otro para el próximo otoño, en el que a través del club
de lectura podamos acercarnos un poco más el escritor y el lector. Bien es
sabido que aquel que escribe se nutre de la existencia de personas que leen. En
mi caso mi afición a sentarme delante del folio en blanco me ha hecho concebir
textos variados a lo largo de muchos años, aunque he de reconocer que es ahora,
en el trato con los lectores cuando estoy consiguiendo encontrarme más a gusto
con mi trabajo, puesto que de la otra manera era como un banco al que le
faltaba una pata. Estoy muy agradecido al pueblo de Cantillana por la acogida y
espero que esto no sea más que el principio de una gran amistad en torno al
mundo de la Literatura.
sábado, 16 de junio de 2018
miércoles, 23 de mayo de 2018
Una parada en Cantillana
El próximo viernes, 8 de Junio, estaremos en Cantillana, dialogando, una vez más en torno a los vericuetos del libro Una parada obligatoria. En esta ocasión el escenario es la Biblioteca Municipal quien nos cede el espacio para que podamos encontrarnos lectores y autor. Qué mejor lugar que rodeados de libros para hacer más cierta la necesidad que tenemos unos y otros de pararnos de vez en cuando y reflexionar con las propuestas que las páginas de un libro nos ofrece. Si bien es cierto que la lectura es entretenimiento, y que en más de una ocasión la buscamos para evadirnos del cúmulo de noticias que nos invaden y nos atosigan, no es menos cierto que tras un reposado encuentro con las letras, queda un poso que más tarde o más temprano aflora y nos hace ver un poco más claro la realidad del mundo en que vivimos. La fantasía puede estar más cerca de nosotros de lo que podemos imaginar. Nuestra intención con estos encuentros es que Una parada obligatoria ayude a sentirnos mejor, aunque solo sea porque hemos descubierto un punto de luz que ante no nos llegaba. Bienbenida sea la lectura, bienhalladas las bibliotecas.
miércoles, 2 de mayo de 2018
Feria del libro 2018
Que haya una feria en torno al libro es siempre de agradecer, a pesar de todas las estridencias que hubiera que limar, puesto que nunca llueve a gusto de todos. Mi experiencia personal, a lo largo de unos cuantos años, es positiva, por eso animo a participar de alguna u otra manera.
Mentengo firme en mi memoria la participación que tuve con ocasión de la publicación de Una parada obligatoria. En medio de aquella vorágine aparecimos los dos -el libro y yo- dispuestos a dar de si lo que llevábamos dentro. No tiramos cohetes, pero participamos, que era lo importante.
Valgan estas lineas para rememorar aquellos días, al tiempo que recomiendo en estas fechas darse una vuelta por la Plaza Nueva de Sevilla, en el horario que mejor cuadre a cada cual. No se arrepentirán.
sábado, 14 de abril de 2018
Previo al Día del Libro
En la tarde de ayer, en Camas, tuve la oportunidad de
compartir mesa con cuatro compañeros de las letras, con motivo del Encuentro
con nuestros creadores, organizado por FOCODE (Foro de comunicación y debate)
Este era el programa que teníamos por delante:
Con motivo del cercano
día del libro, viviremos en la Biblioteca de Camas unos momentos mágicos de
creatividad. Escucharemos la experiencia creadora de tres escritoras y dos
escritores. Y en el coloquio, quienes lo deseen, expondrán también su visión
sobre la creatividad e incluso leerán sus propias creaciones.
Estarán en la mesa:
Estarán en la mesa:
—Carmen Alcalá:
Poetisa y escritora, autora de libros como “Desnuda”, “Mujer contradicción”,
“Bosnia: la mirada de los hijos muertos”, etc.
—Berta Pérez: autoras
de numerosos escritos y poemas que sintetizan su larga vida dedicada a la
literatura. De su obra, destaca, “Una cesta con un gato”.
—José Carmona:
podíatra, poeta y escritor. Ha publicado el libro de poemas, “Caleidoscopio”, y
acaba de escribir otro autobiográfico que tiene en imprenta, titulado “La
aventura está en la esquina”.
—José Rodríguez:
Novelista, colaborador de revistas y prensa diaria. Tiene publicada las novelas
“Trece días”, “Cuando los bosques
mueren”, “A la sombra de la Encina Gorda ” “Una parada obligatoria”.
—Rosa Ciriquián:
autora de libros infantiles, como “Dis-dif, el duende de la música”, “El
príncipe que quería ser rana“, “Una
silla en la ventana”, etc. Aparte de
relatos y pensamientos cortos, como Breverías.
Echamos una tarde de lo más agradable, donde cada cual
expuso su obra y contó algunos vericuetos del por qué de la escritura. Y cómo
no, tuve la oportunidad, una vez más de dar a conocer el libro de relatos Una
parada obligatoria, que continúa su andadura y que no deja de llamar la
atención de alguna u otra manera.
Agradezco a la organización la invitación a participar en
esa mesa, donde creo que pudimos aprender un poco más con las experiencias de
unos y otros.
lunes, 5 de marzo de 2018
Atascados
Así comienza el relato Atascados del libro Una parada obligatoria
El teléfono sonó a las nueve en punto, en medio de un barullo tremendo de
tostadas con jamón, café con leche y copas de aguardiente.
—¿Oiga, está el Melli?
Buscar a Juan
López, más conocido como el Melli,
a las nueve de la mañana en la barra del bar Antonio, era garantía de dar con
él. A partir de esa hora, ya era materialmente imposible. Se tomaba una
palomita, encendía un cigarro y se ponía manos a la obra, dispuesto a comerse
el mundo si fuese menester. Estaba casado y tenía dos chiquillos de siete y
nueve años, que armaban todo el ruido que podían en casa y un poco más, así que
el Melli se pasaba todo el santo día
de un lado para otro, sin parar más que para los asuntos imprescindibles: la
cervecita del mediodía, el almuerzo en pleno tajo, el café de media tarde y dos
tintos con albóndigas caseras para cerrar la jornada en el bar de la
asociación, por aquello de contribuir a la causa del barrio. A los ayudantes que
tenía a su cargo no les quedaba otra opción que amoldarse a sus costumbres, si
es que querían disponer de unos euros extras libres de impuestos. El Melli era autónomo y cotizaba solo para
no tener problemas el día de mañana. Pero a sus ayudantes los quería de
ocasión. Al fin y al cabo, el grueso de las operaciones las resolvía él, y
meterlo en un lío, no lo habían metido nunca. Con tantos simpapeles y tanto jaleo, bien fuera en el bar Antonio o en la
propia asociación, siempre había alguien dispuesto a echar unas peonadas, y si
no encontraba a nadie, procuraba que tampoco lo encontraran a él. La clientela
sabía lo difícil que es, hoy en día, dar con alguien que te solucione los
problemas caseros, y de las compañías de seguros para qué vamos a hablar. No hacen
más que acogerse a la letra pequeña y al final hay que tirar del amigo del
conocido de la vecina Pepita, que es quien de verdad sabe de qué va esto, o sea
del Melli, o cualquier otro de su
misma condición. Lo que pasa es que cada vez queda menos gente formal. El Melli era de los pocos de garantía. A
las nueve de la mañana estaba como un clavo con su palomita de aguardiente en
el bar Antonio. Y profesional era de los que quedan pocos.
.../...
viernes, 26 de enero de 2018
Tres años después
Se cumplen tres años desde que Una parada obligatoria
comenzó su andadura, y la verdad es que está siendo toda una experiencia
positiva por la gran cantidad de gente con la que he tenido oportunidad de
departir en torno a este libro y a sus connotaciones. Como cualquier empresa en
la que nos embarquemos, el trabajo ha sido constante y hay que tocar a muchas
puertas para conseguir que los autores sin caché oficial consigamos abrirnos
paso, pero ahí seguimos. Me estoy llevando muchas satisfacciones y se han superado
las cotas de interés que en un principio
pudieran estar en mi mente. Sin nombrar a nadie quiero dar las gracias a todas
las personas y entidades que lo han hecho posible. El libro y yo nos vamos
parando de vez en cuando en algún que otro lugar y esa es la grandeza de la
literatura. Que no decaiga la fiesta y salud para disfrutarlo.
lunes, 8 de enero de 2018
Dijeron los lectores
Buena reseña, amigo. Pienso que te hace justicia. Buen
observador, que suma mucho ingenio a lo que observa, para regalarnos arte y
disfrute. Te felicito. Abrazos en Cómo mirar la vida con otros ojos José Valle Valdés
Mis felicitaciones por este libro. Con tu permiso, me
quedaré por aquí. Saludos cordiales en Booktrailer de Una parada obligatoria. Julia
L. Pomposo.
Un gusto descubrir tu espacio. Felicitaciones por
"Una parada obligatoria" Cariños.
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Recomiendo su lectura. Es un libro de relatos ameno, con
algunas sorpresas. Lo disfruté a fuego lento como nacen las estrellas. Un
abrazo. en La opinión de Luisma Giménez
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Interesante manera de escribir lo que sientes o lo que
lees Todo un arte el de tus palabras Te felicito en Los que no pasaron el corte (4)
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Es cierto. El escritor con su mirada despierta pone de
manifiesto aquello por lo que pasamos cotidianamente sin reparar en ello. Por
eso es de agradecer que escritores como José Rodríguez Infante nos pongan de
manifiesto que tras cualquier historia sencilla, puede aguardar una joya
literaria. en Cómo mirar la vida con otros ojos
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Bom dia
JR. Meus parabéns pelo livro. chegando hoje por aqui , um lindo espaço. Um
feliz dia. Abraços.
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