2 de julio de 2015, 18:03 |
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Para: José Rodríguez Infante <arruillo@gmail.com>
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Hola, José. Ya he
leído "Una parada obligatoria", y, contraviniendo los deseos de
nuestro José Rico, te diré que "me ha gustado" mucho. Creo que ya
me conoces lo suficiente como para no esperar de mí una crítica "de
fundamento". No sé hacerlo. Puedo decirte qué historias son las que más
me han gustado, las que me han llegado más. "Una granja muy
particular" me resulta muy tierna y llena de humor. El personaje de
Maite se hace querer tanto como la quiere el narrador.
"La carta" me ha tocado especialmente. Aparte de que también el pesonaje de Tere está tratado con mucho cariño, es que yo he hecho, con mi "primer amor", prácticamente lo mismo que ella. Está claro que me van -y a ti también- las ocasiones que están a punto de cuajar y no lo hacen, las ocasiones perdidas... porque otro relato que me ha gustado mucho es "La conversación". Me ha recordado una canción que me gusta mucho: "Lobo López", de Kiko Veneno: "...por no hablar a tiempo estaba sufriendo, su amor se le iba". Y, en otra línea, la fantástica, me ha gustado "Contenedores". Últimamente me noto muy torpón con los enredos, intrigas, etc., y por eso no he podido disfrutar tanto de relatos como "El caso del yogur perdido". Y (no tiene nada que ver con el caso anterior) el que más pena me ha dado no pillarlo del todo ha sido "Una parada obligatoria". Me gusta, pero siento eso: que no lo pillo del todo, sobre todo el final. Como ocurre a menudo en tus escritos, me gusta cómo utilizas el lenguaje coloquial ("colocón", "soplanapias", "palante"...), y tu habilidad en los diálogos. "Una granja particular" me ha hecho pensar en un libro que adoro y que sospecho conocerás: "Mi familia y otros animales", de Gerald Durrell. En fin, Pepe, que la lectura de tu libro ha sido muy grata. ¿Cómo va el tema de ventas, lectores, comentarios, etc.? Espero que haya gente más dotada que yo y que recibas también públicamente el reconocimiento que mereces. Últimamente estoy con la cabeza en otras cosas y muy desinflado en mis ganas de escribir, pero confío en que nos sigamos "viendo" por estos mundos de internet. (Si yo no estuviera ahora tan "seta", me daría una vuelta por allá abajo, pero no hay manera.) Un abrazo. |
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martes, 21 de julio de 2015
La opinión de Luisma Giménez
jueves, 2 de julio de 2015
Biografía de un anónimo
El texto que sigue apareció en una de las muchas páginas que pululan por la blogosfera. Lo envié para su publicación, pero ocurrió este desaguisado:
Con el paso del tiempo La Rebelión pasó a formar parte del libro de relatos Una parada obligatoria
Hay veces en las que aceptamos relatos para la sección del
jueves en las que sus autores aportan muy pocos datos biográficos de sí mismos,
no quieren ceder una foto, prefieren utilizar pseudónimo… Pero nunca, desde que
estrenáramos allá por el año 2006 este blog, me había encontrado con un
Narrador que no diese su nombre, no aportase datos, foto, nada… a excepción del
producto de su pluma.
Pues este martes así ha sido. Os presentamos a un anónimo
autor de “La Rebelión”,
la pieza escogida para este jueves por nuestro compañero Mario. Y a fe que algo
ha tenido que ver en ella para que, aún sin firma, se vea publicada en esta
página.
Yo también he tenido la suerte de leerla y es verdad que nos
encontramos ante un ligero relato, imaginativo y muy rico en lenguaje; una
historia que me evoca la orweliana “Rebelión en la granja” y en la que también
en esta “La Rebelión”,
son los animales (concretamente diferentes especies de pájaros) los
protagonistas de la historia.
Así, de la lectura de este relato se puede deducir que su
autor o autora es una persona con un bagaje lector amplio, creativa y con una
capacidad de crear una atmósfera metafórica muy atractiva. En fin, una pena…
En todo caso, y a expensar de que finalmente alguien quiera
hacerse acreedor o acreedora de la firma de “La Rebelión”, yo os conmino
al próximo jueves a leerla.
Con el paso del tiempo La Rebelión pasó a formar parte del libro de relatos Una parada obligatoria
martes, 16 de junio de 2015
La rebelión
Los pájaros habían decidido que lo mejor era esperar al anochecer, cuando
ya todos estuvieran acostados, para sorprenderlos mientras dormían porque, en
conjunto y despiertos, sería difícil llevar adelante el plan.
La señora Abubilla, que de eso entendía bastante, había descubierto que
por la chimenea se podía acceder al interior del cobertizo, ya que ellos
siempre tenían la precaución de no dejar ni gota de brasas, así que no había
peligro. El señor Mirlo no las tenía todas consigo, pero tampoco quería ser el
agorero del grupo. Al fin y al cabo, si todos pensaban como la abubilla...
¡adelante! El plan tenía que salir bien, que para eso lo habían estudiado hasta
el último detalle. Sigilosamente, se fueron deslizando todos los pájaros por el
interior de la chimenea, siguiendo a la intrépida Abubilla: en el comedor no
había nadie, ni se escuchaban ruidos sospechosos que pudieran poner en peligro
la operación anillamiento, como la había bautizado el señor Martín. Solo podían
verse, en lo alto de la mesa, los restos de la cena del día anterior, unas
cuantas latas de cervezas vacías, y otras de refrescos.
Hasta aquí una pequeña muestra de este relato, incluido en Una parada obligatoria, que dedico a la gente de Andalus, por tantos fines de semana de aprendizaje en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche.
viernes, 29 de mayo de 2015
Una parada en la Feria del libro de Sevilla
lunes, 11 de mayo de 2015
Feria del libro vs Una parada obligatoria
El martes 12 de Mayo, a las 18h, en la Sala Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla, os invitamos a participar en una charla-coloquio en torno al libro de relatos Una parada obligatoria.
El acto se celebrará con motivo de la Feria del libro de Sevilla 2015.
Participan: José Rodríguez Infante y Eugenio Fernández Mejías
Os esperamos
miércoles, 6 de mayo de 2015
Charla-coloquio
Mañana jueves, 7 de Mayo, os espero a todos.
Estaremos en la Casa del Libro de Sevilla
A las 19,30h
María José Collado y yo mismo abriremos una charla en torno al libro de relatos Una parada obligatoria.
A partir de ahí se abre un coloquio en el que participaran aquellos que lo deseen.
Os esperamos.
martes, 21 de abril de 2015
Una granja muy particular
Maite vivía en la ciudad, aunque su vocación siempre
tuvo que ver con los animales del campo. A ella le daba igual el tipo de
paisaje que apareciera en su retina, o los diferentes usos que el hombre le había
dado al medio a lo largo de la historia. Del campo lo único que le interesaba
eran los seres vivos que lo pueblan, y como no vivía en el campo, convirtió la
casa de sus padres en un zoológico, algo ilógico por las dimensiones de la
vivienda. De movimientos algo torpes, le hubiera gustado estudiar veterinaria,
pero su cabeza no daba para tanto y se tuvo que conformar con un curso de
formación profesional que le sirvió, durante un tiempo, para trabajar en una
clínica veterinaria donde la explotaban.
.../...
Así comienza este relato que sirve como carta de presentación de Una parada obligatoria. La pequeña gran historia del mismo, se remonta a otros tiempos en el que tuve ocasión de conocer a una persona cuyo amor por los animales era tal que contagiaba con solo estar a su lado. Es mi humilde homenaje a tanta y tanta gente que hace posible la vida en un planeta lleno de locos, capaces de aniquilar al prójimo sin miramiento alguno.
Maite apareció en mi libreta y se quedó a vivir conmigo, y ahora con todos vosotros. Conózcanla, merece la pena.
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