lunes, 8 de enero de 2018

Dijeron los lectores


Buena reseña, amigo. Pienso que te hace justicia. Buen observador, que suma mucho ingenio a lo que observa, para regalarnos arte y disfrute. Te felicito. Abrazos en Cómo mirar la vida con otros ojos José Valle Valdés

Mis felicitaciones por este libro. Con tu permiso, me quedaré por aquí. Saludos cordiales en Booktrailer de Una parada obligatoria. Julia L. Pomposo.


Un gusto descubrir tu espacio. Felicitaciones por "Una parada obligatoria" Cariños.

Recomiendo su lectura. Es un libro de relatos ameno, con algunas sorpresas. Lo disfruté a fuego lento como nacen las estrellas. Un abrazo. en La opinión de Luisma Giménez

Interesante manera de escribir lo que sientes o lo que lees Todo un arte el de tus palabras Te felicito en Los que no pasaron el corte (4)

Es cierto. El escritor con su mirada despierta pone de manifiesto aquello por lo que pasamos cotidianamente sin reparar en ello. Por eso es de agradecer que escritores como José Rodríguez Infante nos pongan de manifiesto que tras cualquier historia sencilla, puede aguardar una joya literaria. en Cómo mirar la vida con otros ojos

Bom dia JR. Meus parabéns pelo livro. chegando hoje por aqui , um lindo espaço. Um feliz dia. Abraços.

lunes, 18 de diciembre de 2017

En Camas


Como les iba diciendo hicimos una parada obligatoria en Camas y allí tuvimos una excelente acogida por parte de los integrantes del Club de Lectura Alféizar que, sin duda, contribuyeron a que los ánimos sigan en pie en lo que a el proceso cretivo se refiere. Le dimos un buen repaso a todos y cada uno de los trece capítulos de que consta el libro y a todos ellos se les sacó punta, en uno o en otro sentido, pero siempre con ganas de contribuir a que la literatura siga siendo un gran vehículo de entendimiento. No queda más que agradecer la buena acogida dispensada, a la espera del mes de Enero donde estaremos de visita por el pueblo vecino de Valencina de la Concepción.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Contenedores

       
      Así comienza el relato Contenedores, incluido en el libro Una parada obligatoria
Es fino como un alambre y con una pelambrera estropajosa que lo hacen fácilmente identificable. De andar ligero, casi siempre va solo, contándose a sí mismo lo difícil que está el tráfico y, encima, el gracioso ese que todos los días pone el coche en el mismo paso de cebra, que no sé para que se gastan dinero en hacer el rebaje de las aceras, cuando le van a tener que poner alas a las sillas de ruedas. Los botines a medio atar, en alguna ocasión tuvieron un color determinado, pero ya hace tiempo que no se sabe bien si son blancos, marrones o con listas azuladas. Viéndole caminar, pareciera imposible que no tropezase consigo mismo, porque tiene un movimiento de caderas que le hacen castañetear las rodillas; pantalones vaqueros que le arrastran, hasta el punto de tenerlos deshilachados por la parte baja; una camisa mal abrochada y, a veces, un jersey con el cuello en la espalda, como de habérselo puesto de prisa y corriendo, y no acertar nunca qué es palante y qué es patrás. Su mundo discurre entre contenedores de basura, donde busca y rebusca para llenar hasta las trancas el carrito de carrefur, habilitado para estos menesteres.
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viernes, 27 de octubre de 2017

Un brindis por la vida


Con gente así de apañada da gusto andar por el mundo. La promoción de Magisterio 73-76 de Sevilla continúa su periplo de encuentros, una vez que se produjo el reencuentro luego de cuarenta años, gracias a la era de internet en la que nos hallamos inmersos. En esta ocasión viajamos hasta Sanlúcar de Barrameda y allí continuamos podiéndonos al día de como le va a cada uno y qué ha sido de su vida a lo largo de tantos años como los que hemos estado sin tener noticias los unos de los otros, en la mayoría de los casos.
Una parada obligatoria, no cabe duda. Por eso eso este libro ha venido como anillo al dedo para esta ocasión. Es de agradecer la colaboración de todos los que participaron en la excursión y ni que decir tiene que ahora lo que procede es ponerse manos a la obra y, una vez leído el libro, mandar cuantos mensajes consideren oportunos porque de esa manera respiramos los que nos dedicamos a este oficio de la escritura: de la opinión de los lectores. Ellos son el termómetro que marca nuestra temperatura, de los que cada día aprendemos y los que nos dan fuerza para seguir adelante.
Levanto mi copa para que esta amistad se consolide cada día un poquito más.
 

martes, 3 de octubre de 2017

Viaje a Valencina


Una parada obligatoria viaja hasta la Biblioteca Pública de Valencina de la Concepción  ·"Alfonso Grosso", para que los integrantes del Club de Lectura tengan la oportunidad de conocer su contenido. Más adelante tendrá lugar, en el marco de los encuentros con el autor, el debate que proceda en torno a su contenido. Así que buena lectura, buen provecho y nos veremos cuando proceda.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Rincones con encanto


A veces nos encontramos con rincones adorables donde encontrar ese rato de asueto que tanto necesitamos. Si hay un libro de por medio, mejor que mejor.
 

lunes, 24 de julio de 2017

La virgen de las nieves



Así comienza el relato número diez del libro

Los coches quedaron aparcados en un terraplén amarillento, desde el que se tenía una vista panorámica de la población. A juzgar por la cantidad de humo que salía de las chimeneas, se podía adivinar que el termómetro estaba bajo mínimos. En cuanto dejaron la confortabilidad del vehículo y tomaron contacto con el ambiente, tuvieron que echar mano de abrigos, chubasqueros, gorros y guantes adecuados. Un poco más lejos, el gran farallón de los buitres se presentaba cubierto de una densa niebla que impedía saber si andaban por allí, o estaban en otros parajes más cálidos. Cogieron sus bastones de senderistas y, casi sin poder hablar, se apretaron las correas y decidieron afrontar la cuesta que tenían por delante. Como siempre, el Jefe comenzó a tirar del grupo y, dada la dificultad orográfica, este se desgranó en los primeros metros de subida y cada cual utilizó sus propios recursos para encontrar aire y seguir subiendo. Joaquín insistió mucho en ello, pero nadie le echaba cuenta. «Hay que estirar, es necesario dedicarle diez minutos al estiramiento antes de echarse a andar.» Sus palabras caían en saco roto. La gente comenzó a moverse y los músculos ya se irían calentando… 
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